jueves, 4 de julio de 2013

Hay mucha diferencia entre “Hacer lo posible” y “Hacerlo posible” pon pasión en cada cosa que hagas . El mundo necesita gente que ame lo que hace.

Volvemos a la mirada primaria:

 En una observación sencilla Winnicott dirá: “cuando el niño se encuentra ante el pecho materno, y está sostenido por su madre, en ese vínculo afectivo estrecho, es muy posible que no lo mire mientras lo succiona y se alimenta. Por el contrario, el rasgo más característico lo constituye el hecho de que el niño dirija su mirada hacia el rostro materno”. Es sobre este rasgo absolutamente comprobable, que Winnicott avanzará planteándose una pregunta aguda y simple a la vez: “Pero ¿qué ve ese bebé recién advenido al mundo cuando mira el rostro materno?” Responderá: “Lo que ve el niño en esta etapa al mirar al rostro materno es ‘a sí mismo’ ”. Es decir, la madre es su espejo. “La madre refleja lo que él es, y le devuelve lo que él da”. Con el complejísimo agregado de que, en esos tiempos primarios, el niño no la reconoce aún como otro, sino como formando un todo con él. El rostro materno entonces impondrá de forma contundente su marca en la existencia del ser humano. Reflejar al niño con su rostro será pues, en estos momentos de dependencia absoluta, sin duda, una de las funciones capitales de la madre. En este punto Winnicott nos advertirá del riesgo que representa para el desarrollo del niño, toparse con un rostro inmóvil, como el que podría presentar una madre depresiva, reconcentrada en su propia tristeza, “un rostro así, no es un espejo, o lo será de manera extremadamente perturbadora para el niño. El pequeño ser en gestación, mira un rostro inmóvil y no se verá a sí mismo, debiendo instaurar prematuramente una serie de procesos defensivos que podrán devenir posteriormente en severas patologías”. Según Winnicott, en el proceso normal, en cambio, el rostro materno que devuelve al niño su reflejo podrá hacerle sentir algo que podría ser enunciado aproximadamente de la siguiente forma: “Cuando miro, se me ve, entonces existo”. 
 Entonces, la mirada es la experiencia en la cual el otro se hace presente, es una experiencia fundamental de comunicación. Cuando sentimos que alguien nos mira sentimos que estamos ante otra subjetividad , otra conciencia, ante un ser con el que podemos contar que nos valora, que se nos reconoce también como personas existentes. 

 Y ahora desde una mirada mas abarcativa: 

Esa presencia del otro es necesaria para nuestra propia autoconciencia. Somos conscientes de nosotros en la medida que el otro nos valora, nos estima, nos odia, quiere, detesta…. La presencia del otro, su mirada nos hace ser más conscientes de nosotros mismos.

 Desde donde sostiene una persona con discapacidad la mirada del otro? 
Y que herramientas le otorgamos para sostener esa mirada? 
Desde el orgullo? Este soy yo mirame!
 Desde la vergüenza? No me mires, no cumplo con los requisitos?
 Desde la ignorancia? No entiendo esa mirada 
A su vez, que como sostenemos ayudamos a la familia para entender, asimilar, utilizar este proceso de mirada y subjetividad? 

El otro, decía Freud, es siempre, amigo, enemigo o modelo (identificatorio). Las reflexividades de lo imaginario, me comunican los ideales del otro. Sarte, sostiene que el infierno son los otros. El infierno para él, es la mirada del otro, que le da sentido a nuestros actos, los desaprueba, los censura, los condena, los aplaude o simplemente los ignora. Por eso también hoy me pregunto cuando, en el presente, la mirada social es tan otra, cuando nos imponen, nos abruman, nos convencen de mirar como aceptable y bueno aquello que según los parámetros sociales es “lindo”, “está en la tele”, “tiene plata”.
Como se construye el proceso intersubjetivo de intercambio entre un sujeto, con una disminución , física, cognitiva o sensorial, digamos no “aceptable socialmente” y este entorno social tan desfasado de la realidad en la cual vivimos?. 
En este proceso la mirada del otro, juega un papel yo diría determinante de la imagen de la cual el sujeto se apropia. 
Comprendo que no podemos cambiar las miradas de la sociedad, en un todo, pero si podemos seguir bregando y sembrando para que una sociedad pueda ser mas inclusiva en forma tal que los parámetros de “lo bello” no pase solamente por lo estético, por lo mediático, por lo material. 
Desde mi lugarcito lo intento. Empiezo por mirar fijamente con un “amor exigente”. A que llamo de esa manera? Al mirar a la persona como alguien que siempre puede algo más y del cual siempre aprendo algo más. Sin lástima, sin menosprecio (entendiendo como menosprecio el darle menor valor). Tratando de ver la persona completa y mostrándome como persona completa también.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo expresas de una manera tan clara y didactica, como la otra nota sobre como miramos.Muy interesante

Ana Lucrecia Dolce dijo...

Gracias! me gustaria mantenernos en contacto, es la idea del blog. Me interesan las opiniones y aportes.